CONCLUSIÓN
Con esto podemos concluir que cada elemento de una empresa cobra gran relevancia antes, durante y después de iniciar sus actividades, entendiendo que es necesario planificar, organizar, dirigir y controlar cada uno de estos aspectos para lograr el correcto funcionamiento de una empresa. Para ello es imperativo prever con antelación los objetivos que la empresa se desea plantear, el tipo de empresa que desea ser, analizar los recursos tangibles e intangibles a los cuales se tiene acceso, las funciones que deberá desempeñar en función a su objetivo y los aspectos legales a los cuales se tendrá que atener para operar libremente y sin contratiempos en sus operaciones
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